Mostrando entradas con la etiqueta Francia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Francia. Mostrar todas las entradas

martes, 19 de junio de 2012

LA NÁUSEA

LA NÁUSEA (1938)
JEAN PAUL SARTRE 




Lo mejor sería escribir los acontecimientos cotidianamente. En hojas sin fecha, un martes de carnaval, a las diez y media, por la tarde, el viernes a las tres, el sábado por la mañana o mi último día en Bouville… para descubrir entre raíces retorcidas que existo y que el mundo también existe gracias a mí, y que como enfermedad, producirme un vértigo tal que desde este momento ya nada sea igual, ni recurriendo a los momentos perfectos ni a la melodía por la que cada noche sueño un pequeño sueño, y mucho menos, mediante la elaboración de este libro que me restituya, que me impida estar de más y justificar así mi propia existencia. Imposibilidad: mañana lloverá en Bouville.
YOSE FERNÁNDEZ
pabellonsiquiatrico@hotmail.com

sábado, 19 de mayo de 2012

MADAME BOVARY

MADAME BOVARY (1857)
GUSTAVE FLAUBERT


Estábamos en la sala de estudio cuando entró el director, acompañado del médico, un hombre corpulento y algo grasiento, de manos y dedos grandes, bien peinado y vestido. Le seguía Homais, el boticario, más alto y mejor formado, vestido más elegante. Contrastaban bastante con la austeridad de la sala, las paredes vacías y algo desconchadas, iluminadas por una luz que confería a todo un tono amarillento. El médico llevaba un maletín del que sacó varias cosas hasta dar con el estetoscopio, con el que comenzó a examinar al joven estudiante desmayado. El boticario, a su vez, no paraba de hablar, sacó un sobre pequeño de un bolsillo y lo acercó a la cara del desmayado, que en ese momento reaccionó. El médico intentaba preguntarle cosas pero era el boticario quien sentenciaba "no come bien, solo hay que ver este lugar" o "seguro que son las chinches que no le permiten dormir". El médico recogió y salieron todos. Esa fue la última vez que vi a Charles Bobary. Nada que ver con la delicada pose de su pequeña esposa, siempre impecable y de gráciles y estudiados movimientos. Fue ella quien habló de amor al joven estudiante, de amor "de verdad", como el que trataba de vivir, el de las novelas que leía. Mirarse a los ojos arrebatados, reír hasta el amanecer, sentir un fuego interior al encontrarse. Todo eso que Emma adoraba y que se notaba de lejos que el estudiante no apreciaba sino por los ricos manjares con los que le obsequiaba "para que no cayese enfermo". Era ella la que no gozaba de buena salud pese al enorme médico con el que dormía, y del que despotricaba, con hastío, a la mínima ocasión.
Y así pasaron una temporada hasta que el chico se cansó de tanta atención y empezó a aburrirse de tanta chaladura. Dejó una escueta carta de despedida para que le recordara con cariño, y nunca más volvió por Yonville. Podría haberla sacado de allí, pero nunca habría tenido esos lujos y al final terminarían peor que lo hicieron ella y el médico. Desde luego, no es por esa huida por lo que acaban de concederle la cruz de honor.

ANA VIDAL
http://relatosdeandarporcasa.blogspot.com.es/

lunes, 30 de abril de 2012

EL CONDE DE MONTECRISTO

EL CONDE DE MONTECRISTO (1844)
ALEJANDRO DUMAS






El 24 de febrero de 1815, fui injustamente encarcelado. Je m’appelle Edmond Dantès y tuve que escarbar la tierra con mis manos para evadirme. Atravesé mares, conquisté tesoros, me convertí en conde. Amé y perdoné, comme vous, como aman y perdonan las personas, mais sólo me siento libre quand vous, mon cheri lecteur, me ayudas a escapar. ¡Sólo me queda confiar y esperar a que te detengas delante de este libro y lo abras! ¡Confiar y esperar!

Ernesto Ortega Garrido
latoalladelboxeador.blogspot.com.es/